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En
tierras de la parroquia de Santiago de Capela, en plena sierra del Forgoselo,
se encuentra esta casa de labranza, restaurada en perfecta armonía
con el medio rural en el que se integra a la perfección. Está
rodeada de un hermoso paisaje, que combina la verde y suave campiña
con la agreste montaña, donde reina un silencio profundo que propicia
el más sosegado y anhelado descanso.
Esta casa de
labranza, de construcción tradicional en piedra, fue restaurada
con maderas nobles en su totalidad, tras sufrir un incendio que la destruyó
por completo. Fue reconstruida con el mismo mimo con el que aquellas
tres mujerinas, señoras de la casa, cuidaron al hoy abuelo, que
muy niño quedó huérfano.
Esta casa de
piedra cuenta con dos plantas. En la planta baja se encuentra la recepción,
dos recibidores, el comedor, una sala de estar y una acogedora estancia
con chimenea y biblioteca que permite disfrutar de la lectura al abrigo
de la lumbre.
En esta planta
se encuentran también dos habitaciones
dobles con baño completo, una de ellas habilitada para minusválidos.
En la primera
planta se encuentran seis habitaciones dobles con baño completo
a lo largo de un pasillo finalizado en un bonito balcón.
Además
de una acogedora estancia, los viajeros que así lo deseen podrán
disfrutar de una comida regional con productos típicos de la tierra
y repostería casera.
En los salones
de la planta baja pueden realizarse reuniones y comidas de empresa en un
ambiente sosegado y acogedor. |
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Flanquean
la casa un hórreo y unas bodegas típicas de la zona, construídas
en piedra y madera.
Desde las habitaciones
se pueden observar praderas y arboledas sin fin.
A apenas 100
metros se encuentra una fraga y un antiguo molino, ahora abandonado, donde
antaño se molía el pan.
Muy cerca de
la casa se encuentra una explotación ganadera con vacas, patos y
demás animales de granja donde el viajero que así lo desee
puede participar en las labores cotidianas propias de una casa con ganado
y dedicado al cultivo de la tierra.
La casa está
situada en un entorno privilegiado, a 12 km de las playas y a 4 km del
Monasterio de Caaveiro, enclavado en la inmensidad del Parque Natural de
las Fragas del Eume, uno de los últimos bosques atlánticos
de Europa, con especies animales y vegetales únicas en el mundo.
Además
de la posibilidad de descansar y gozar de la paz que ofrecen estos parajes,
la oferta de actividades para los amantes de la Naturaleza es muy amplia:
senderismo por el monte Forgoselo, a través de las Fragas o por
las muchas rutas de molinos, construcciones que abundan en este
territorio, muchas de las cuales aún están en funcionamiento.
Y muy cerca paseos a caballo y piragüismo |
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